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Arquitectura Popular

Las Casas Entramadas típicas del Valle del Tiétar y de la Vera Extremeña, numerosas en Candeleda y diversas en cuanto a su distribución y en cuanto a su aspecto exterior, pues cada vecino se la construía en función de sus necesidades. Destacar por su valor y conservación “La Casa de la Flores”que construida en 1862  y situada en la Plaza Mayor acoge el “Museo del Juguete de Hojalata”, así como la Casa de la Judería. (Para mayor información consultar el documento “Candeleda, un paseo por su Centro Histórico” de la sección Turismo).

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La Casa de las Flores

Los Sequeros de Pimiento, edificios únicos en el mundo y que sólo se pueden ver y admirar en Candeleda. Dispersos por el campo o incorporados al casco urbano se utilizaban, y aún hoy se siguen utilizando en algunos casos, para el secado del pimiento y la elaboración del “Pimentón de Candeleda”, habiéndose uno de ellos acondicionado como “Aula Temática del Pimentón”. Los sequeros fueron también en su momento la segunda vivienda de muchos candeledanos durante el largo estío, y sobre todo durante las épocas del trasplante y de la recogida y el secado del pimiento, adquiriendo durante ese tiempo rango de residencia principal durante parte del año. Las familias se trasladaban al sequero con sus animales y enseres, en donde vivían sin luz ni ventilación, permaneciendo en él hasta el mes de noviembre.

 

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  Sequero de pimiento

Los secaderos de tabaco, utilizados para secar el tabaco que se viene cultivando en Candeleda desde los años treinta del siglo pasado hasta nuestro días, antes de su entrega en el Centro de Fermentación. El tabaco es un cultivo industrial que llega a Candeleda en el siglo XIX, sustituyendo en gran medida a otro cultivo de gran importancia para la agricultura del lugar: el algodón. Inicialmente se cultivaban variedades de tabaco negro, pero por exigencias del mercado fueron ganando importancia diversas variedades de tabaco rubio. Para recolectar el tabaco negro se corta entera la planta que es secada al aire y a la sombra en los “secaeros” o colgaeros”– especialmente construidos  para ello. Cuando existe un nivel adecuado de humedad se “deshoja”, se separan las hojas de los palos y posteriormente se “enfardan” y se transportan.

A diferencia del pimentón o de la castaña que utiliza la combustión de madera como fuente calórica, el secadero y el tabaco utilizan la convección del aire. Esta construcción de gran volumen se realiza con materiales económicos, principalmente ladrillos, tiene una planta rectangular y una gran puerta de acceso. En la  colocación del ladrillo se dejan huecos entre sí con el fin de permitir la circulación del aire.

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                       Secadero de tabaco

Los Molinos de Pimentón y los Molinos Harineros que  situados a la orilla de la garganta de Santa María obtenían del agua de la misma la fuerza motriz necesaria para mover las piedras con las que se realizaba la molienda. Generalmente se limitaban a moler pimiento y cereales para los campesinos o aparceros a cambio de una maquila, antes en especie y posteriormente en dinero. Las construcciones de este tipo, en épocas de grandes desigualdades sociales y miseria de la mayoría de la población, eran realizadas por el señor feudal o por varias familias. Una sola piedra de molino era ubicada, cuidada y gestionada por varias familias o era propiedad de unas pocas familias acomodadas.

Una vez traída el agua del cauce natural, era introducida al molino a través de unos canales con fuerte pendiente y construidos con grandes losas de piedra, que aumentaban la fuerza del agua para mover la maquinaria.

 

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Molino de pimentón

Los Henares o casas de heno, utilizados para guardar, una vez cortada, la hierba de los prados en donde están situados con el fin de evitar que la misma se pudriera con el agua de la lluvia

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Las Majadas utilizadas por los cabreros de la  Sierra de Gredos para poder desarrollar su actividad ganadera, cuya forma de explotación ha permanecido prácticamente igual desde la época de losvettones hasta nuestros días. Como conjunto tienen diversos elementos arquitectónicos que constituyen una unidad completa de gestión ganadera. La vivienda suele ser de una sola planta de gruesos muros de mampostería con remate de sillería en las esquinas, tejado a dos aguas y pocos vanos. De la majada formaban parte la “estanza” para dormir durante el buen tiempo; el “burril” para guardar los aperos de las caballerías; la “zahúrda” –coloquialmente citada como la “sajurda” por los candeledanos– lugar en donde se alojaban los cerdos; la “berenga” en donde se encerraba el ganado;“la quesera” construida para elaborar  y almacenar el queso. Así mismo, también contaban con gallineros, almacenes de pan y espacios dedicados al cultivo de hortalizas o eras para ventear los cereales.  Para una mayor información visitar la Majada del Tío Plática recientemente reconstruida y situada en el lugar de Braguilla Cimera próximo al Castro Vettón de El Raso. Consultar  la “Ruta de pastores y vetones”  en el apartado “Rutas” de la sección de Turismo.

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Majada

Las queseras construidas para elaborar y conservar en su interior los quesos hasta ser llevados los lunes al mercado de Candeleda. La quesera tiene un agujero en el muro por donde salen los desechos y el agua, la “canilleja”. El agua atraviesa la quesera y junto a los helechos donde se colocan los quesos permite un nivel óptimo de conservación

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Los chozos construidos para lograr un mejor aprovechamiento de los pastos y de los recursos disponibles, combinando estadías en las tierras bajas durante el invierno y temporadas en las tierras altas, en la Sierra, durante los meses de verano. En nuestros días hay todavía cabreros que los utilizan para convivir en la sierra con sus ganados. De forma circular y con un diámetro entre los dos y cuatro metros, aprovechan siempre una gran piedra, una porción de terreno alto a modo de cimientos para evitar la humedad. Para la construcción de la techumbre se utilizan tablas vastas de madera de roble con la curvatura natural hacia fuera para facilitar la evacuación del agua de lluvia.

La piedra granítica de los muros y el piorno o retama de la cubierta vegetal, que se encuentran alrededor, confieren al chozo el mimetismo y la armonía con el entorno propio de estas construcciones. Antes de que toda la familia se instalara en el puesto, dos personas solían subir para reparar la cubierta vegetal.

Los chozos se conocen habitualmente por el lugar en que se encuentra: chozo de la Garganta de Tejea, chozo del Nogal, chozo de la Vega de la Zarza, chozo de Las Queseras…, o por el nombre del cabrero que tradicionalmente lo ha venido ocupando: chozo del Tío Domingo, chozo del Tío Saturio…

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Chozo

Los Pozos de Nieve situados en  la Sierra de Gredos y de los que se abastecían de hielo los antiguos candeledanos para poder enfriar los alimentos y para elaborar la tradicional “lechelá” (Leche helada). Los pozos de nieve eran cavidades en el terreno de varios metros de profundidad y diámetro, revestidas con piedra seca, y a las que se accedía por una escalera normalmente construida en piedra. La técnica utilizada para obtener el hielo consistía en recoger nieve durante el invierno del terreno circundante al pozo, introducirla en este y posteriormente irla compactando. Por último se recubría todo el hielo con retamas o piornos para favorecer el mantenimiento de una temperatura baja hasta los meses del estío.

(Para una mayor información visitar los Pozos del Tío Ruperto. Consultar el apartado Rutas de la sección de Turismo).

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Pozos del Tío Ruperto

Pozo de la Caseta, situado a la entrada a Candeleda por la carretera de Oropesa es utilizado aún hoy en día por los que van o vienen de las fincas para beber y refrescarse, así como para dar de beber al ganado para lo que hay pilas colocadas al efecto.

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Pozo de la Caseta